Se trata de un tanino que armoniza el bouquet de los vinos, realzando sus notas frutales, especialmente las de frutas rojas como cereza, ciruela y fresa. Además, limpia el perfil organoléptico eliminando sensaciones reductivas.
Estabiliza rápidamente el potencial redox del vino, eliminando imperfecciones reductivas que pueden enmascarar los aromas varietales más característicos.
Ofrece una buena protección antioxidante y ayuda a preservar el color de los vinos tintos y rosados, prolongando su estabilidad y longevidad.
Contribuye a reforzar, redondear el gusto, aumentar el volumen y persistencia en boca.
Ideal para vinos “listos para consumir” (ready-to-drink), con buenos resultados incluso en blancos, donde a dosis bajas mejora la finura aromática y suavidad.
Dosificaciones sugeridas y uso técnico:
1–5 g/hL
5–15 g/hL
10 y se añade homogéneamente al lote.
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