VERANO DE CALOR
VERANO DE CALOR
¡ QUÉ CALOR!... ¿SERÁ BUENO PARA LA VIÑA?
Canícula u ola de calor son términos que escuchamos y decimos a menudo en verano, de un tiempo a esta parte cada vez más pronto y durante más tiempo.
Pero pongamos las cosas en contexto. La canícula es la época más calurosa del año. Tradicionalmente se extendía desde mediados de julio hasta mediados de agosto. La percepción y los datos nos dicen que a causa del cambio climático este período cada vez es más extenso e intenso.
La ola de calor es un episodio durante el cual las temperaturas son excepcionalmente altas para la zona y la época del año . Pueden , sin duda, afectar a la salud, ecosistemas y también a la viña provocando un estrés térmico e hídrico que puede llegar a alterar el desarrollo y la calidad de la uva.
Las olas de calor, pueden tener efectos positivos y negativos en la viña, dependiendo de la intensidad del calor, disponibilidad de agua, tipo de suelo, variedad de la uva…
Cuando el calor es moderado, se favorece el acopio de azúcares en los frutos aumentado el potencial de grado alcohólico
Se redice la humedad ambiental cortando el paso a las enfermedades como el mildiu o la botritis y se acelera la maduración cuando el año viene retrasado.
Pero, cuando el calor aprieta de verdad?
Uno de los primeros efectos a un período de calor intenso y prolongado en el tiempo es el estrés hídrico. A partir de los 35-38 ºC y en suelos con poca humedad, la planta cierra los estomas para evitar perder agua, disminuye la fotosíntesis y se ralentiza la maduración. El objetivo de la viña es el de sobrevivir antes que madurar el fruto.
El racimo y las uvas expuestas de manera directa al sol , pueden verse afectadas de por manchas marrones, deshidratación, arrugamiento y pérdida de calidad aromática.
Con temperaturas a más de 35 ºC durante horas, se reduce la síntesis de antocianos lo que afecta al color de las variedades tintas, disminuyen algunos compuestos aromáticos y puede producirse un desfase entre la acumulación de azúcares y la madurez fenólica con lo que los vinos obtenidos se verán marcados por una alta graduación alcohólica, menos color y menos complejidad
Cuando a causa de las altas temperaturas en tiempo prolongado las uvas se deshidratan pierden agua y se concentran azúcares, ácidos y taninos.
Luchar contra los elementos ya en época de Felipe II y su armada invencible cuando hablar de cambio climático equivalía ser quemado en la hoguera , era imposible… tampoco en esto hemos avanzado. Pero como en muchos casos, hay que echar la mirada atrás y volver a lo de siempre
Mantener la parte del follaje para dar sombra a los racimos
Evitar el deshojado en la cara más soleada
Si está permitido , usar el riego y mantener cubiertas vegetales para una mejor conservación de la humedad y elegir variedades más resistentes a la sequía y con una mejor adaptación a nuestra zona
El cambio climático ha venido para quedarse y ya vamos tarde para revertirlo. Ahora lo único que se puede hacer es adaptarse e intentar frenarlo.
Con todo esto, la tónica más habitual son las vendimias más adelantadas, uvas con mayor concentración de azúcares y con más graduación alcohólica. Mayor riesgo de deshidratación y adaptación del viñedo con variedades más resistentes e incluso su implantación a latitudes más altas y frescas.